Es un Club de Lectura pero no se llama Club de Lectura. Se llama Leemos Cuentos, Leemos Novelas, Leemos Poesía y hasta tiene su sección Leemos Todo. Nos reunimos, aprovechando la virtualidad, desde este pequeño paraje llamado Caba hasta Ecuador y Nicaragua. Nos compartimos autores, autoras, clásicos y contemporáneos, y le dedicamos algunas horas semanales a la lectura y el análisis compartido. Menudo desafío, incluso, desde el lenguaje. ¿Cómo se lee a Arlt desde la Centroamérica sin lunfardo? ¿Cómo nos acercamos desde nuestros “latinoamericanismos” hacia las traducciones españolas de libros en inglés, francés, alemán, japonés, etcéteras? Desde hace más de cuatro años, recorremos esta aventura que tiene ya casi cien obras sobre la mesa y hasta una Biblioteca virtual que lleva el nombre de nuestra centenaria compañera de lectura, la docente jubilada, Chichita Strien. Muy bien, presentado el descalabro, y agradeciendo a la querida Angelina y su amable espacio, me gustaría compartirles desde acá alguna síntesis de las obras y los debates que ellas sugirieron. Si bien no recuerdo autores leídos que no hayan merecido su debate y admiración, uno que logró conmovernos de forma particular en este último tiempo, y que acabamos de concluir en una lectura, es el inefable Carlos Busqued. Chaqueño, ingeniero, docente y escritor, así lo presenta su breve biografía. Breve porque Busqued falleció demasiado pronto, hace apenas 5 años y con dos libros publicados: Bajo este sol tremendo, novela que mereció una mención en el Premio Herralde, y Magnetizado, una no ficción con el alfiler exacto de la narrativa que ennoblece al género. Comenzamos por el final, porque sí, y leímos Magnetizado en seis encuentros. Nuestra dinámica propone que estos no sean de lectura íntegra (qué aburrimiento) sino el abordaje de la lectura a través de las temáticas que vayamos reconociendo dentro del libro. Magnetizado es la historia de Ricardo Melogno, un joven de 20 años que asesina a tres taxistas en el año 1982, y al cual Busqued entrevista en el lapso de un año. Magnetizado (que este año será cine de la mano de Luis Ortega y con la participación de Wos) es particularmente estético. No es una crónica de estética “Walsheana”, donde el avance de la lectura se sostiene con el suspenso, lo que sostiene la lectura en Magnetizado es su búsqueda estética, la particular maestría de hilar la voz de Melogno con los recortes de diarios, las declaraciones periodísticas, los dictámenes judiciales y sus límites, las voces institucionales, la psiquiatra, la línea del tiempo. Todo esto junto logra, para algunos académicos, que el tipo de literatura construida por el autor sea “inclasificable”. Es Busqued quien recolecta partículas de la realidad y las vuelve material, tema y procedimiento, como en el arte conceptual. Retoma el maravilloso método de Manuel Puig de pulverizar al narrador y esto hace del libro un dispositivo, una mesa de disección, una estatería. Dentro de la infancia de Melogno (donde se cuece un criminal sino en su infancia), la magia y el espiritismo ocupan un lugar fundamental, a través de la figura de su madre. Este asesino serial condenado a cadena perpetua por el tribunal de la provincia de Buenos Aires y considerado inimputable por el tribunal de Capital Federal, relata dentro de las 90 horas de entrevistas que graba Busqued, al menos tres intentos de suicidio antes de sus once años. Una madre espiritista y castigadora (Oh, Stephen King que siempre nos remitirás a Carrie), un padre ausente en la casa, un hermano del quien no se relatan castigos similares. El terror de Melogno que abre la puerta a la locura de Melogno, eso va tejiendo Busqued sin más elocuencia que la voz del asesino, la voz como cuerpo que exuda y narra, desnuda, cuál es la raíz que hace crecer al monstruo. Para protegerse del espiritismo, Melogno se hará Satanista. Esto fue interesante porque nos llevó a investigar sobre la diferencia entre ambos y son muchas. El espiritismo fue fundado en Francia (alrededor de 1857) por Allan Kardec, quien deja escrito El libro de los Espíritus. Se extiende por el mundo luego de la Guerra de los Diez Años (1868/78) y se mantiene en dos escuelas básicas: el espiritismo de mesa blanca (más cercano a su fundador) y el espiritismo “cruzao”, más popular hacia el Siglo XX, que incorpora elementos africanos, y que tiene una amplia difusión en Centroamérica. El satanismo, en cambio, se consolida como religión en California, con reconocimiento estatal, hacia 1966. Fundado por Antón Lavey (escritor y músico) dice que “Satán no es un Dios sino una cantidad de valores morales” (a ver que ateo se lo discute), y propone 11 reglas para el ser satanista, que pueden encontrarse en la web y que nos generaron jugosas charlas sobre sus propuestas. Embarcados en ese hilo de lectura, investigamos la relación entre trastornos mentales madre-hijo y leímos a Liliana Regio, en su ensayo sobre el tema, editado hace 3 años. En sus notas, registra la autora que de cada diez chicos con trastornos, cuatro tenían madres con trastorno, por lo que indica una alta asociación. No nos conformamos con eso y fuimos a buscar otras estadísticas, sobre todo las que estudiasen el vínculo entre salud mental y criminalidad. ¿Alcanza con una madre chiflada para hacer un monstruo? ¿Es la salud mental la responsable de la criminalidad de ese ser humano? Bien, encontramos en la web muchísimo material de lectura al respecto. Leímos unos cuantos y en todos ellos, sin excepción, se marca algo muy interesante: Los trastornos más frecuentes NO contribuyen significativamente al crimen o a la violencia. Las personas que poseen diagnóstico y cometen delitos son el 1% sobre el total, a excepción de la psicopatía. ¿Y entonces, decimos nosotros, deja pensar Busqued? ¿De qué material está hecha la mano helada que gatilla? En la lectura avanzada del texto no encontramos respuestas, pero sí una ampliación a nuestras inquietudes. Porque a esa infancia brutal bajo los puños de los espíritus que empujaban a esa madre a castigar le continúa la conscripción y la Guerra de Malvinas. Y la desconexión que Melogno siente con la realidad y a los crímenes ejecutados, le continúa la aceitada máquina de enloquecer que son las condiciones de los penales y la antigua Unidad 20 del Hospital Borda. Porque si bien el 1% de los condenados por delitos padecen diagnósticos de trastornos de salud mental, el 100% de los condenados que alcanzan a cumplir su condena y salir en libertad padecen trastornos de salud mental de leves a severos. La lectura de Magnetizado nos acercó una historia narrada con tanta calidad que nos permitió ingresar en cada uno de los pasajes que el relato abría para ramificarnos en otras lecturas, en otros debates, en aprendizajes más complejos sobre la humanidad, que siempre será decir, sobre nosotros mismos.
Les recomendamos, con pasión, que lean a Carlos Busqued. La próxima semana me hago un ratito para contarles todo el jugo que le sacamos a Bajo este sol tremendo.
Texto: María Negro
IG @lanegranegro
Foto: Rubén Lezcano
